Hubo un breve silencio, y entonces la cabeza despeinada de Fionna asomó por debajo de la manta. Estaba pálida, tenía los ojos enrojecidos y la nariz hinchada de tanto llorar.
-De eso quería hablarte -repitió Marshall, sentándose a su lado-. Nadie puede verme, sólo tú.
Su amiga lo miró, incrédula.
-¿Me estás tomando el pelo?
-Sabes que no.
Fionna no respondió enseguida. No tenía sentido... pero, si Marshall no decía la verdad, ¿cómo explicar que su familia no lo hubiese visto aún? ¿Cómo explicar que dijesen que hablaba sola, cuando ella nunca...?
-¿Y por qué? -quiso saber-. ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de mi?
-Soy tu amigo, ¿o no lo soy?
Fionna sacudió la cabeza, ¿cómo podía ser Marshall tan ingenuo? ¿De verás creía que eso bastaba?
Él pareció adivinar sus pensamientos.
-Solo tú puedes verme, -insistió-. Pero yo seré tu amigo y estaré siempre contigo, y esto es lo que hay.
-¿Esto es lo que hay? -repitió Fionna-. ¿Y es suficiente?
-¿Qué más puedo decir? -también él parecía molesto-. Tendrás otros amigos visibles para todo el mundo, pero cuando pasen muchos años reconocerás que no tuviste amigo mejor que yo.
-¡Qué engreído! -soltó Fionna, pasmada.
Marshall calló durante un momento. Después dijo suavemente:
-¿Prefieres que me vaya?
Fionna lo miró a los ojos.
-Porque si es lo que quieres, me iré -añadió el chico-. Desapareceré de tu vida y no volverás a tener problemas por mi culpa.
porque cualquier cosa podria pasar conociendo a tu malevola y macabrona mentecilla, yo nada mas espero lo inesperado, sigue asi xD